Ley de Transformación Agraria

27-6-1934 dc

Líneas de Tiempo: Entre Ríos, Proceso de colonización agrícola

Categoria: Económico, Provincial, Socio Poblacional

Pais: Argentina

Provincia: Entre Ríos

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La Ley de Transformación Agraria, impulsada por el ministro Bernardino Horne busca dar impulso a la colonización en la Provincia, a la vez de resolver la cuestión de la tierra.

El Ministro de Hacienda Bernardino Horne, en su discurso ante el Senado, al discutirse el proyecto de ley, sostenía: “El problema agrario tiene dos aspectos: uno es el de la transformación de los actuales propietarios a fin de que mejoren sus medios de trabajo y diversifiquen su producción. En este sentido es que el Poder Ejecutivo ha venido dirigiendo la acción para la transformación en lo posible de los actuales propietarios y para la mejor defensa de su propia economía, asegurando de esa manera el desenvolvimiento de la economía de la Provincia; pero el otro punto que la acción individual no puede resolver con sus recursos ordinarios, es el de propiciar la subdivisión de la tierra, para ubicar en ella, en lotes pequeños, a los actuales arrendatarios o medianeros, a los hijos de nuestros colonos que generalmente son los mejores colonos, porque ya están adaptados a nuestro medio y son argentinos; y tienen que irse de la Provincia buscando en otros lugares tierras que no pueden encontrar en ella.”
“Las colonias creadas en la provincia, hasta la reforma, han sido el producto de iniciativas aisladas; los gobiernos han comprado algunos campos en distintas épocas, se los ha subdividido, se han vendido los lotes con facilidades de pago a los colonos, pero sin plan orgánico y sin tener en cuenta una organización que los uniera para su mejor defensa y educación (Horne, 1937). En los últimos años se subdividieron muchos campos por empresarios particulares, llamados colonizadores, que hacían su negocio comprando tierras y vendiéndolas con préstamos del Banco Hipotecario, el que de esta manera fomentó abiertamente la especulación.
El colono, entretanto, queda aislado, librado a su propio esfuerzo: el alto precio pagado, las deudas contraídas, el capital invertido en maquinarias en forma individual por falta de coordinación y ordenamiento, la carencia de la organización en la producción y en la comercialización de los productos, colocaron a los productores locales al borde de la ruina; muchos, en efecto, llegan a perder su tierra y las mejoras introducidas, generándose un clima de hondo desaliento en el ámbito rural.
Ante estas condiciones es prioritario volver al campo, orientar a la juventud hacia las tareas rurales, para lo que es indispensable crear el medio y el ambiente propicio. De este modo -afirma Horne- muchos se apartarán de las ciudades donde generalmente llevan una vida precaria, al mismo tiempo que se los librará de la terrible enfermedad que nos ataca con características alarmantes: la burocracia (Horne, 1937).
La situación dista de ser mínimamente positiva. La tierra sigue siendo patrimonio de unos pocos; y los que han llegado a adquirir algo, están por lo general bajo el peso de enormes deudas, contraídas bajo un nivel de precios elevadísimo, en relación a los actuales, y con un valor ficticio provocado por la especulación anterior a la crisis.; los que no tienen tierras en propiedad, y son arrendatarios o asalariados, luchan en condiciones duras, sin posibilidad de evolución alguna.
En tanto esto ocurre y persiste un ambiente ficticio de progreso basado en el poderío de unos pocos y en las estadísticas de exportación -con repercusión sólo en dos o tres casas comerciales que operan desde el extranjero y en las rentas del Estado- el interior continúa despoblándose, el desaliento se extiende y el hogar campesino se disgrega.
En este marco, ninguna ley agraria cumplirá su fin, ni puede considerársela dentro de la categoría de reforma, en condiciones para corregir errores básicos y cimentar una nueva economía, si no contempla integralmente el problema: el de la tierra, pero también el de la organización y educación de los trabajadores agrarios, capacitándolos para trabajar, producir bien y vivir mejor (Horne, 1937)
El problema agrario –asevera Horne- es económico y social, y por lo tanto la imprescindible acción del Estado ha de tener en cuenta, para la generación de sus políticas, la tierra, el hombre y el capital. La tierra debe dejar de ser una mercancía, de uso exclusivo de quien la posee en propiedad, para ser considerada en función social.”

La Ley N° 2985, sancionada el 27 de junio de 1934, autorizaba al P.E. a vender tierras fiscales, y a comprar o expropiar tierras aptas que estuvieran ubicadas dentro de los 25 kilómetros de las estaciones ferroviarias y 60 kilómetros de los puertos, para subdividirlas y venderlas con destino a la formación de granjas.
Establece la creación de un Consejo Agrario de siete miembros, integrado por un Senador y un Diputado, elegidos por las respectivas cámaras, un representante de la Federación Entrerriana de Cooperativas, de los colonos beneficiarios, del Banco de Entre Ríos y el Director del Dpto. Agrícola Ganadero.
Es muy importante la disposición que establece, que cada colonia que se funde, tendrá su individualidad y organización propia, un Consejo local de colonos y un Director técnico si fuera necesario. Además organizará una cooperativa, industrias propias y una escuela rural. También es importante la disposición por la cual el Consejo Agrario, estudiará la venta de islas fiscales del Delta, para impulsar el desarrollo de la zona.
Constituido el Consejo se fundaron inmediatamente las primeras cuatro colonias: Oficial N° 1 en Chajarí, Oficial N° 2 en Raíces, Oficial N° 3 en Tacuara, Oficial N° 4 en María Grande.

En octubre de 1935, en remate del Banco Hipotecario Nacional, el gobierno de la Provincia adquiere 4.097 hectáreas en Yeruá, que pertenecían a José Luis Barreto, a $95 la hectárea y funda así la Colonia Oficial N° 5, dividiendo la tierra en lotes de 50 hectáreas, como promedio.

También, en remate público en mayo de 1936, de tierras de Mariano Unzué, adquiere 5.814 hectáreas, en Potreros Uruguay, a $90 c/h y funda la Colonia Oficial N° 6, que consta de 61 lotes de 95 hectáreas de promedio.

Luego a la Colonia N° 1, se le denominó Gdor. Miguel M. Laurencena, a la N° 4, Gdor. Luis L. Etchevehere, a la N° 5, Gdor. Herminio  J. Quirós y a la N° 6, Tomás de Rocamora.
En 1938, todas las colonias fundadas por el Consejo Agrario, se desarrollan satisfactoriamente y en 1939, el Gobernador Mihura, por decreto del 25 de octubre, aprueba el Reglamento de los Consejos Locales de Agricultores, proyectado por el Consejo Agrario. Y todas las colonias, que ya tienen todos sus lotes ocupados, con este Reglamento, entran a un período definitivo de organización, estabilización y progreso.  

Bibliografía:
-Lazzaro, Silvia B. “La política de transformación agraria en la provincia de Entre Ríos en la década de 1930”. [en línea].  [Fecha de consulta: 14 de enero de 2015] Disponible en: http://cdn.fee.tche.br/jornadas/1/s7a7.pdf  
-Ley N° 2985. Transformación Agraria. Ley N° 2949. Creación del Banco de Entre Ríos. Ministerio de Hacienda. Paraná, Entre Ríos, 1934.
-Reula, Filiberto. “Historia de Entre Ríos” Tomo III. Santa Fe, Castellví, 1971.