La agricultura colonial

1750 dc

Líneas de Tiempo: Entre Ríos, Proceso de colonización agrícola

Categoria: Económico, Provincial, Socio Poblacional

Pais: Argentina

Provincia: Entre Ríos

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En el periodo denominado colonial o de poblamiento hispanocriollo de América, en Entre Ríos el desarrollo de la agricultura era muy incipiente. El desinterés de los habitantes, dedicados principalmente a la ganadería y otras actividades, la carencia de divisorios para separar el ganado de las parcelas de cultivos y la aparente satisfacción de las necesidades alimenticias con lo que proveía la naturaleza hizo poco atractivo el cultivo de los suelos.

“Mientras en Buenos Aires cundía la prédica en favor del desarrollo agrícola y las autoridades adoptaban algunas disposiciones al respecto, en el territorio de Entre Ríos la agricultura era sumamente escasa – sostiene el historiador Urquiza Almandoz -. El poblamiento de la región no había sido empresa fácil. Los gobiernos se habían desentendido por mucho tiempo del problema entrerriano. De manera, pues, que los primeros pobladores se radicaron y trabajaron a espaldas de la autoridad, por acción espontánea, a impulsos de la iniciativa privada, atraídos exclusivamente por los atributos de la naturaleza regional.
“Afincados en el sitio propicio, elegido ad libitum, todo se ofrecía generosamente a su alrededor para la satisfacción de sus necesidades vitales y sus modestas aspiraciones. El ganado abundante y sin dueño al alcance de su mano; el bosque cercano con abundancia de maderas; árboles de frutos variados y nutritivos, eran bienes más que suficientes para subvenir a las necesidades domésticas.
Como ha señalado Pérez Colman, las grandes arterias fluviales que circulaban al par que producían el aislamiento de Entre Ríos del resto del país, el régimen hidráulico interior que fracciona el territorio, la enorme área de dispersión que impuso al poblador la cría y pastoreo de los ganados, la impenetrabilidad de las selvas, el abandono administrativo y la falta de toda acción gubernativa, fueron otros tantos elementos coadyuvantes que hicieron de cada estancia un núcleo social, bien organizado, independiente de sus análogos, ajeno al contralor de las autoridades y dotado de los atributos requeridos para su subsistencia y progreso.
“En medio de esas circunstancias, duro esfuerzo constituía el volcar trabajo y afanes a la labor agrícola, sobre todo si se la comparaba con la facilidad de la explotación pecuaria.
“Tomás de Rocamora advirtió la situación y así lo informó a la superioridad. Al referirse a algunas tierras de Entre Ríos manifestó: ‘fértilísimas en pastos, que permanecen excelentes para trigos, sobresalientes para maíz y especialmente para porotos y zapallos, que son las únicas semillas que hasta ahora con mucha limitación y extremo abandono, enterró la lluvia o corta facultad de estas gentes’. Para agregar poco después: ‘De dos años a esta parte empezaron a sembrar con fuerza los del Arroyo de la China, no mucho antes los de Gualeguaychú y Gualeguay’.
“Los pocos cultivos realizados por aquella época en el territorio entrerriano, solían practicarse en chacras de pequeña extensión, terrenos que eran denominados ‘de pan llevar’, ubicados en las cercanías de los poblados. ‘La siembra de cereales se hacía mediante procedimientos sencillos y bastante anticuados. Se labraba la tierra con arados de palo, con una chapa de hierro o reja; se desparramaba la semilla y se la tapaba luego con rastras de rama. La cosecha daba lugar a una serie de labores: la siega con hoces; el amontonamiento en gavillas, el acarreo de las eras y la
trilla mediante el pisoteo de las espigas por los animales; a su conclusión solían hacerse animadas fiestas familiares o de vecindarios’.
“Owen Usinger, sistematizando las observaciones realizadas con anterioridad por Ricardo Levene, ha anotado las causas determinantes del poco volumen de la producción agrícola del litoral. El citado autor agrupa los factores en naturales y político-económicos. Entre los primeros cabe mencionar a los climáticos; fueran prolongadas sequías o bien las lluvias muy intensas y frecuentes que arruinaban el cereal recogido, imposible de proteger por falta de depósitos para su almacenaje; la devastadora acción de la langosta proveniente del Chaco; las periódicas crecientes de los ríos Paraná y Uruguay y sus respectivos afluentes, cuyas aguas arrasaban los sembrados; los incendios, productos del recalentamiento de rastrojos o pastos secos, o por el abandono de fogones encendidos en pleno campo; las plagas de aves, especialmente los loros de las selvas del Brasil que asolaban los sembradíos de trigo; las incursiones del ganado invasor de les sementeras ante la falta absoluta de cercos y alambrados.
“En cuanto a los factores político-económicos podemos mencionar las continuas trabas impuestas por los cabildos de cada poblado, las fluctuaciones de los precios arbitrariamente provocadas por las autoridades, sin consultar los intereses de los productores; las concesiones de exportación otorgadas desde fines del siglo XVIII, cuyos cupos no respondían a las posibilidades de la producción, encareciendo sin control al cereal que desaparecía del mercado interno sin satisfacer las necesidades; la escasez de brazos y los menguados jornales; los interminables pleitos por el deslinde de los predios rurales, causantes, ante la sentencia judicial, del abandono de los campos por los agricultores pues aquéllas, acordes con el criterio sustentado en la época, favorecían el afán de los estancieros de acrecentar sus dominios, constituyendo improductivos latifundios con el consiguiente perjuicio para la agricultura.
“Por otra parte, algunas medidas adoptadas por las autoridades pudieron favorecer sin duda el desarrollo de la agricultura en la zona de Buenos Aires, pero no así en la de Entre Ríos que, si bien en gran parte de su territorio dependía de aquella jurisdicción, estuvo desatendida hasta les postrimerías del siglo XVIII.”
Para terminar con este análisis, un autor compara la relación entre valores de producción de granos y ganado en el período 1798 a 1802, en la provincia, que arroja un 28% para granos y 72% para la ganadería.

Extractado de Urquiza, Almandoz, Oscar F. Historia Económica y Social de Entre Ríos, BUL, Bs. As., 1978, pp. 119/120
Otra bibliografía consultada:
Guido P. Galafassi, La producción agraria del Río de la Plata colonial y las relaciones con el mercado urbano. Una recorrida por el debate actual, en Boletín americanista, N° 50, Universitat de Barcelona, 2000, p 61.

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